Esta noche sería magnífico acomodarse en la cama de los “retoños” llamados hijos, sin importar edades, y contarles una historia de Reyes Magos para que duerman esperanzados y despierten con ganas de conquistar el mundo. Saberse mágicos y reales, enormes como camellos, provistos de grasa generosa en sus jorobas, y aguantar las travesías por cortas o largan que sean saciando sed y hambre, sin importar las extensiones del desierto, donde los islotes no son sueños, y los oasis no espejismos sino realidades.
Sería bueno que esta noche, los niños todos tuviesen hogares, durmieran como los niños que son y les contaran una historia al calor del amor, y que la luz de la Estrella de Belén les construyera un sueño feliz en cada cama, porque más de tres estuviesen ahí en su custodia: mamá, papá, el Niño del pesebre y de los reyes tres.
Una historia bien contada antes de dormir sobre reyes, magia, proezas de camellos o cualquier historia que llame al sueño hará de esto un feliz acierto.
Esta noche sería extraordinaria si a los niños les contaran historias para niños, y así por la mañana despertaran en su lecho de algodón o paja, coronados como reyes del mundo bien cobijados, y de seguro que a ninguno de ellos les preocuparía tener o no regalos…
¿No sería maravilloso?… Yo ya conté historias en mi casa ¿Y tú…?

