Un periodo considerable de cuarentenas ha hecho insospechables consecuencias. Por un lado la soledad a cuestas oprimiendo los cuerpos; por otro, encuentros inesperados y desencuentros esperados y viceversa, el asunto es, que hay casos en los cuales al salir de casa de nuevo a encontrarse con el mundo, pareciera que éste fuese un lugar desconocido.
Unos cuentan que algo ha pasado en su interior, no saben qué, pero se les traban las extremidades sin poder reanudar camino alguno…
Otros, sienten miedo que las personas se acerquen por temor al contagio, lo que imprimen en sí mismos un deseo por volver a casa y no salir…
También hay, los que asomados e inmersos en el mundo desean hacer contacto con otros como era en su pasado, y resulta que las quijadas se traban, el pensamiento no fluye, la conversación es nula, y la sensación de imbecilidad se mete en la autoacusación…
A final de cuentas las interrogante están en el aire, ¿será mutación, será deshumanización o es deshumanismo…? Vamos culpando al coronavirus, ¿y nosotros, esa especie de rasgos humanos, qué parte tenemos desactivada y por qué… lo sabemos? ¿la tecnología nos estará rebasando, los virus nos estarán carcomiendo o nosotros mismos entre unos y otros nos estamos descarnando?…
¿El mundo es otro después de la pandemia, o somos el mismo…?
¿Tú qué opinas? Por favor, NO ME DEJES HABLANDO SOLA… espero tu comentario… GRACIAS.
Tere Topete
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